viernes, 30 de agosto de 2013

UNA PALABRA VIVA

"Muchos acudían a escuchar la Palabra, pero también a estar en presencia del resplandor que parecía difundir este hombre. Acudían porque esperaban recibir, en medio de sus sombras de duda, desesperación y desesperanza, un poco de la luz que él reflejaba. Y quizá para descubrir la suya propia. Acudían porque les parecía que este hombre, más que cualquier otro de los que conocían, no sólo proclamaba la Palabra, sino que en realidad se convertía en ella. Algunos decían que cuando Henri Nouwen presidía la eucaristía, no sólo se escuchaba, sino que se veía la Palabra, en aquel precido lugar y en aquel preciso momento".

Robert A. Jonas
"El fuego del amado"

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